Experiencias históricas de Democracia Directa
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Democracia Directa en la Antigüedad
La democracia directa fue experimentada por primera vez en la antigua Atenas (a partir de 508 A.C.). Esta experiencia duró aproximadamente dos siglos, durante los cuales el poder recayó en una asamblea en la que estaban todos los ciudadanos varones, los cargos públicos eran elegidos por sorteo, y un representante elegido por la asamblea se encargaba de liderar el ejército de la ciudad (el llamado estratega).
También hay que tener en cuenta la Roma republicana, en la que los ciudadanos realizaban y aprobaban las leyes. Esta etapa comenzó en torno a 449 A.C. y duró aproximadamente cuatro siglos, hasta la muerte de Julio César en 44 A.C, aunque muchos historiadores ponen el fin de la República Romana en el año 43 A.C., con la aprobación de la Lex Titia.
Según algunos historiadores, el hecho de que los ciudadanos tuvieran el protagonismo de hacer las leyes fue un factor importante que contribuyó al auge de Roma y la civilización grecorromana.
Democracia Directa en la Edad Media
En la Edad Media, antes del advenimiento del poder estatal, la organización política giraba todo a lo largo y ancho de Europa en torno a dos entidades: la comuna rural y la ciudad libre.
Era muy destacable el sentido asociativo o corporativo que ligaba a los burgueses en la defensa de unos intereses amenazados por los poderes sociales tradicionales (nobiliares y eclesiásticos).
De forma similar a lo que se producía en el medio campesino con las comunas rurales, los vecinos de las ciudades deseaban un conjunto de garantías frente a los abusos de los señores feudales y el pleno reconocimiento de su libertad jurídica traducido en un sistema de gobierno controlado por ellos.
La norma más generalizada en la conquista de las libertades urbanas era el pacto con los viejos poderes, por medio de la Carta de la Comuna. El conjunto de garantías en ellas plasmado se ampliaba en numerosos casos hasta conseguir una plena autonomía judicial y administrativa. Un organismo elegido por la asamblea de todos los vecinos se encargaba de administrar la justicia, organizar las finanzas y articular la defensa: es decir, la organización de la vida pública abierta a todo el conjunto de la población. La ciudad era un verdadero señorío colectivo que ejercía su autoridad sobre un amplio espacio.
Democracia Directa durante la Revolución Española de 1936
Merece una mención especial es el conjunto de experiencias de gobierno anarcosindicalista que se dieron en el ámbito de la Revolución Española de 1936 principalmente en Aragón y Cataluña y que fueron abortadas, tras algunos meses de funcionamiento, por el avance de la Guerra Civil.
Como es sabido la Democracia Directa es utilizada en este sistema de gobierno, que se fundamenta además en otras premisas socioeconómicas de cambio radical en las condiciones de producción y propiedad y que normalmente comienza con una colectivización forzosa de toda la propiedad privada, o cuando menos, de los medios de producción. En España hace 70 años se dio la experiencia más extensa, prolongada y exitosa de este tipo, y cuyos logros más destacados se dieron en colectividades rurales y algunas industrias.
Esta experiencia tuvo gran éxito, tanto desde el punto de vista de las condiciones humanas como de las medidas económicas. Quiere decirse que la producción continuó su curso con más eficiencia si cabe; los trabajadores del campo y de la fábrica demostraron ser perfectamente capaces de administrar las cosas y administrarse sin presión alguna desde arriba (...) (CHOMSKY, 1994)
En ellas se puso en práctica una Democracia Directa basada en asambleas (de trabajadores) que no debe ser dejada al margen cuando pensamos en los ejemplos históricos de este tipo de gobierno, ya que la Democracia Directa es un concepto básico en el modelo de sociedad anarcosindicalista.
Democracia Directa en Suiza
Suiza ofrece un ejemplo de sistema político moderno basado en dos de las herramientas fundamentales de la Democracia Directa.
Se suele considerar que la era moderna de la democracia directa comenzó en las ciudades de Suiza en el siglo XIII. En 1847, los suizos añadieron el referéndum estatutario a su constitución. Pronto pensaron que tener solamente el poder de vetar las leyes que producía el Parlamento no era suficiente, y así en 1891, añadieron la iniciativa de enmienda constitucional. Las batallas políticas suizas desde entonces han ofrecido al mundo una experiencia importante en la puesta en práctica de este tipo de iniciativas.
En los últimos 120 años más de 240 iniciativas legislativas populares han sido votadas en [referéndum], aunque la ciudadanía se ha comportado de forma que podría calificarse como conservadora, ya que sólo un 10% de todas las iniciativas ha salido adelante. Además, algunas veces se ha optado por iniciativas que son modificadas después por el gobierno (la parte representativa del sistema). Por tanto hablamos de un sistema de tipo mixto Democracia Directa + Democracia Representativa.
En el modelo suizo se combina la Democracia Directa y una Democracia Representativa de tipo consensual de tal manera, ajustada a lo largo de estos casi 2 siglos de experiencias, que se compensan los aspectos propios de ambas de una forma equilibrada y se diferencia el tipo de participación pública según tres tipos de asuntos (constitucional, propuesta o revocación de leyes ordinarias y asuntos sin participación ciudadana).
Se pueden extraer interesantes conclusiones de este sistema mixto suizo: los ciudadanos que hacen mayor uso de la iniciativa popular son los colectivos con un interés propio (ecologistas, p.ej.). Y aproximadamente el 10% de las reformas legislativas propuestas se aprueban por referéndum, no siendo estas ni escoradas mayormente a la izquierda ni a la derecha. Cuando se trata de referenda sobre reformas constitucionales (en ese caso la participación ciudadana es obligada) se ha visto que funciona como una especie de veto popular y que del mismo modo funciona para impedir cualquier tipo de legislación impopular.
Es también muy interesante observar que los suizos están altamente informados sobre política, se implican mucho más que sus vecinos europeos en la gestión de su comunidad (p.ej. las escuelas suelen ser gestionadas por los propios padres), no se dejan influenciar fácilmente cuando se votan asuntos que les afectan de forma directa, y su conocimiento de los políticos que son elegibles para la parte representativa de su sistema es menor del que suele haber en los sistemas totalmente representativos.
Y un dato que puede parecer paradójico, como es que la participación en las elecciones representativas sea menor que la media en otros países, se explica por la ajustada combinación de Democracia Directa y Democracia Representativa que utilizan y que les permite despreocuparse un tanto por qué partido concreto gobierne, puesto que siempre tendrán la opción a intervenir en los asuntos públicos cuando lo consideren necesario mediante la iniciativa directa.
Los estudios realizados sobre los grados de Democracia Directa que existen en las diversas combinaciones de Democracia Directa y Democracia Representativa de que disfrutan los ciudadanos de los diferentes cantones de la Confederación Helvética, arrojan un resultado favorable a los partidarios de la Democracia Directa: se ha demostrado que existía una relación directa entre el grado de bienestar subjetivo y la extensión de los derechos de democracia directa (FREY & STUTZER, 2003), así como una menor comprensión hacia los defraudadores de impuestos (lo cual es lógico si el ciudadano se siente co-administrador del destino de esos impuestos). La búsqueda de una correlación similar con otras variables como el grado de información sobre los asuntos públicos, el nivel de gasto público, el grado de autonomía, la eficiencia de los servicios públicos, etc. ha arrojado resultados siempre favorables a una mayor Democracia Directa.
Democracia Directa en los EE.UU.
Otro ejemplo lo constituyen los Estados Unidos, donde a pesar de no existir Democracia Directa a nivel federal, más de la mitad de los estados (y muchos municipios) permiten que los ciudadanos promuevan la votación de [iniciativa legislativa popular|iniciativas], y la gran mayoría de los estados cuentan bien con iniciativas o bien con referenda. Es por tanto, otro sistema mixto.
Otros ejemplos
Otro ejemplo histórico que se suele olvidar son los kibbutzim israelíes que al menos en sus comienzos se basan en principios democráticos radicales de autogestión.

