Sistema D3

De DemoWiki

Es el sistema de gobierno objetivo del movimiento Democracia Directa Digital para la implantación progresiva de una Democracia Directa pura haciendo uso de las estructuras actuales de la Democracia Representativa y de las herramientas de la Democracia Electrónica, aunque no exclusivamente.

Justificación

Según sus partidarios, habida cuenta de la situación de partida en España, uno de los países democráticos con menos posibilidades de desarrollo de acciones que pudiéramos englobar dentro de la Democracia Directa (referenda, iniciativa legislativa popular, etc.), consideran que es forma más rápida y eficiente de puentear todas las cortapisas constitucionales actuales, paradójicamente sin vulnerar en absoluto la legislación existente. Este cortocircuito sería necesario realizarlo desde fuera del establishment partitocrático, desde un movimiento político totalmente nuevo y que renuncie expresamente a la mecánica partidista, ya que:

"El mantenimiento del sistema de partidos resulta en cierta medida artificial, ya que poderosas fuerzas favorecen la continuidad del mismo. Así ciertas disposiciones tales como las normas electorales o las de financiación de los partidos están expresamente pensadas para proteger a los partidos establecidos." (JÁUREGUI, 2005)

Funcionamiento del sistema

El sistema consiste en convertir a los cargos electos en meros trasmisores de la voluntad popular, en interfaz humana y colectiva entre la soberanía popular y el sistema representativo (y por tanto sus órganos de legislación y gobierno). De hecho no es más que aplicar el modelo que funciona ahora, pero de otra manera: haciendo que esos intereses efectivamente trasladados a la acción de gobierno no sean los del partido, ni los del grupo empresarial afín, ni siquiera los de la clase social que dice defender el partido, sino únicamente los que los ciudadanos expresen mediante una permanente consulta e interacción política.

Una Democracia Directa basada en la tecnología, pero no sólo en ella

Desde sus inicios D3 consideró que las NTIC, sobre todo Internet y la telefonía móvil, hacían por primera vez posible la Democracia Directa a escalas amplias, como nunca antes en la Historia había sido posible, al facilitar un ágora, una asamblea ciudadana permanente, de modo asíncrono y ubicuo. Pero también reconoció que para que todos los ciudadanos tuviesen las mismas oportunidades de determinar las medidas políticas que les incumbían, debían ser complementados con medios de más baja tecnología al alcance de cualquiera. Por ello se mencionaban sistemas complementarios como líneas telefónicas, oficinas municipales de votación, etc. que acercasen la democracia directa a todos y cada uno de los ciudadanos.

En la IV Asamblea se profundizó en la importancia dada a estos sistemas, a partir de varias consideraciones:

  • Que Internet y otras tecnologías de la información y de la comunicación no están en manos del pueblo, y que por tanto existe un cierto riesgo en hacer depender de su disponibilidad la viabilidad de un sistema de Democracia Directa. Es decir, es arriesgado construir un sistema sobre una tecnología que no pertenece ni al Estado ni a los ciudadanos.
  • Que amenazas inmediatas como la megatormenta solar magnética prevista para algún momento entre 2011-2013[1] y otras como la Teoría Olduvai asociada al fenómeno del Cénit del petróleo ponen en duda que podamos disponer de Internet de manera continuada[2].
  • Que estas y otras circunstancias pueden ser aprovechadas por los poderes económicos y políticos actuales como excusa para cortar definitivamente la disponibilidad masiva de Internet o para reconstruirla bajo unos parámetros totalmente diferentes a nivel de control y censura. Vid. "La doctrina del shock", de Naomi Klein sobre cómo el poder capitalista sabe aprovechar momentos críticos para imponer medidas a su favor.
  • Que la propuesta de D3 en los términos previamente definidos descansa en buena medida en la suposición de que Internet y las NTIC van a estar siempre al alcance de un gran número de ciudadanos.
  • Que todo esto constituye un punto débil, una amenaza importante para la propuesta política de D3, no de cara a la lucha electoral o teórica contra otras opciones políticas, ni siquiera de cara a la posible aceptación por los potenciales votantes, sino en relación a la propia realidad de la civilización industrial encaminada hacia el colapso.

A partir de ese análisis, la IV Asamblea aprobó:

  • Realizar una modificación a la propuesta de D3 en el sentido de ampliar el Sistema D3 recogiendo vías no dependientes de la tecnología electrónica y telemática actual, y de reconocer que es necesario apoyar la Democracia Directa en el entorno más inmediato del ciudadano, y por tanto también lo es incluir modelos de Democracia Directa local no digital, que aunque puedan usar Internet, teléfonos móviles y otras NTIC no dependan de ellas para funcionar. El objetivo es que el Sistema D3 sea capaz de seguir funcionando aún en ausencia de Internet (aumentar su resiliencia), y que no dependa de la continuidad de la tecnología telemática actual. Implicaría pasar de defender que "La tecnología hace posible la Democracia Directa" a "La tecnología facilita enormemente la Democracia Directa, pero existen también otras maneras, al menos a nivel local".
  • Iniciar un estudio lo más detallado posible de ese tipo de experiencias de Democracia Directa local (Marinaleda, ejemplos históricos, etc.) y darlas a conocer en el web de D3, así como en el Demowiki. También hacerlo a nivel teórico con propuestas políticas como el Municipalismo Libertario de Murray Bookchin y otras similares.
  • Reflexionar conjuntamente en el foro público de D3 sobre esta cuestión y sobre cómo influiría en un momento dado de puesta en marcha progresiva del Sistema D3 (p.ej. cuando tuviésemos ya algunos parlamentarios) la desaparición puntual o definitiva de Internet.
  • Definir y promover desde D3, como vía no dependiente de la tecnología para el funcionamiento de la Democracia Directa, una Red de Centros para la Democracia Directa. Se trataría de instalar en lo que actualmente son Centros cívicos, culturales o similares de Barrios y Pueblos, conexión directa con las consultas pendientes por votar en cada momento.
    • Otra función de estos centros será la de informar a los ciudadanos de manera independiente a los medios sobre las consultas pendientes, las futuras consultas y así como ejercer lugar de recepción de propuestas para nuevas consultas populares.
    • Serán también centros para el debate, donde periódicamente se realicen asambleas donde todos puedan expresar su opinión sobre las consultas y las puedan contrastar con el resto de conciudadanos.
    • Otra función será la de ejercer como colegios electorales permanentes, esto facilitaría el acceso de todos los ciudadanos a la Democracia Directa, incluidos los que no disponen de Internet en casa, incluso llegado el caso que la conexión general a internet cayera por cualquier causa.
    • Otra función de estos centros será la alfabetización digital de la población. La formación democrática, así como la formación de todos los ciudadanos en cualquier otra herramienta para hacer viable la Democracia Directa.

La Democracia como Sistema Dinámico

El sistema propuesto tiene un fundamento científico basado en la consideración de los sistemas políticos como sistemas dinámicos. Por tanto, aplicando la Dinámica de Sistemas, se trataría de reestablecer los mecanismos de feedback positivo que favorezcan la participación en las decisiones políticas por parte de los ciudadanos.

Funcionamiento del sistema

El Sistema D3 a nivel municipal

El ejemplo de un gobierno municipal, con ligeras diferencias en sus metodología y concreción práctica, sirve para cualquier nivel de gobierno (por qué no, con una adecuada extensión de la tecnología, incluso mundial).

En su faceta activa, un electo de D3 se limitará a proponer en su ayuntamiento aquellas iniciativas que le trasmitan los habitantes del municipio (no sólo los electores que le votaron: este es un punto fundamental) por medio de tecnologías y métodos que se deberían definir de la forma más eficiente posible en cada caso, pero que generalmente aprovecharían todos los medios posibles: Internet, teléfono celular, ordenadores públicos, líneas 800 inteligentes, etc. de tal modo que no se dejase fuera a nadie.

A la hora de actuar en su faceta pasiva (votante de iniciativas presentadas por otros grupos municipales) trasmitiría la opinión mayoritariamente emitida por los mismos ciudadanos, con lo cual su voto, sería el voto del pueblo.

http://www.d-3.info/democracia-directa-digital/images/modelo-municipal-d3.gif

Es obvio que un gobierno municipal regido por representantes de D3, sería un gobierno directamente en manos del pueblo, ya que no sería posible una acción de gobierno o de legislación municipal que no hubiese sido: a) propuesta por el pueblo; y b) aprobada por el pueblo. En esto la diferencia con los partidos al uso se convierte en radical. Por eso aunque la forma legal de D3 es la de un partido (por imperativo legal, podríamos decir), se trata de realidad de un no‑partido, un antipartido, opuesto incluso al significado etimológico de la palabra, ya que no representa a un parte sino a todos los ciudadanos, que por medio de él pueden ejercer su soberanía política directa.

El Sistema D3 a nivel estatal o autonómico

La siguiente animación describe cómo funcionaría el Sistema D3 en un parlamento estatal o autonómico:

Archivo:Http://www.d-3.info/democraciadirecta/wp-content/uploads/2011/07/animacion-sistema-d3-democracia-directa-digital-v2.gif

La función de los electos de D3 es puentear la representación política para trasmitir directamente la decisión de la mayoría de ciudadanos sobre cada cuestión sometida a votación en el Parlamento.

También habría ocasión en la dinámica parlamentaria de proponer leyes y enmiendas nuevas que propusiesen directamente los ciudadanos o sus organizaciones, con un apoyo mayoritario.

Cambio en la función del político y del partido

Funcionamiento del partido político tradicional

¿Cómo funcionan hoy en día la inmensa mayoría de los partidos políticos en cualquier lugar del mundo? El partido dispone de una ideología, unos programas de gobierno y unos candidatos, los cuales son presentados al público elector, como oferta más o menos cerrada: los hay que tienen listas abiertas, los hay que eligen a sus candidatos entre sus bases (¡sólo entre sus afiliados, es importante fijarse en ese aspecto!) e incluso los que deciden asambleariamente sus programas electorales.

Pero una vez que son elegidos, la mayoría de ellos no sólo deja de escuchar las nuevas demandas de los electores, sino que incluso en numerosas ocasiones dejan de cumplir aquel contrato con sus votantes que supone el programa electoral. Algunos, abren tímidos canales de comunicación (¡incluso mediante tecnologías como Internet!) para recabar la opinión y las propuestas de sus ciudadanos, pero al final la decisión de qué hacer es siempre del partido.

¿Qué mueve por tanto las acciones legislativas y de gobierno en nuestras Democracias Representativas? Pues exceptuando casos como los comentados anteriormente de Democracias Directas parciales o de Iniciativas Legislativas Populares en algunos lugares, casi siempre provienen de los partidos, que representan opciones ideológicas limitadas o meramente tácticas, que nunca pueden representar ni de forma aproximada la pluridad de la ciudadanía, y también suelen provenir de intereses de grupo (étnico, social, etc.) o privados más o menos explícitos.

"Normalmente, los partidos nacen para la realización de ciertos fines compartidos por sus miembros pero (...) con el tiempo desarrollan en su interior tendencias tanto a su autoconservación como a la diversificación de fines, en los que el imperativo de la supervivencia y los objetivos particulares de los actores organizativos llegan a ser preponderantes." (JÁUREGUI, 1994)

Un cambio radical en concepto de partido y en la función del candidato

Una opción electoral como D3 significa un cambio radical, pues no existen programas de gobierno a priori y los candidatos son todos hombres y mujeres de paja que se limitan a trasmitir propuestas de los ciudadanos y a poner en práctica lo que estos ordenan (en cierta manera algo parecido al concepto de mandar obedeciendo del EZLN).

Y a la hora de votar propuestas procedentes de los partidos tradicionales, su función consistirá en trasmitir a los ciudadanos esas propuestas de una forma objetiva y neutral2, sin tomar partido, recoger las decisiones emitidas al respecto por los ciudadanos y convertir las mayoritarias en un voto dentro del aparato representativo (parlamento, junta de concejales, etc.). Así pues formalmente son electos como los demás, pero su funcionamiento es radicalmente distinto.

Objeciones al Sistema D3 (y respuestas)

Además de las objeciones genéricas que se suelen hacer a cualquier tipo de sistema basado en la Democracia Directa, y a las que habría que sumar las objeciones a los mecanismos de Democracia Electrónica, el Sistema D3 recibe algunas específicas. Aquí incluimos también los argumentos que las rebaten.

"El Sistema D3 sería demasiado complicado de implantar"

Desde Democracia Directa Digital opinan que si se evalúa el sistema propuesto desde una óptica sincera y democrática no cabría objetar más que aquellas pegas relativas a su implantación técnica, la metodología, la forma de difundir y recabar propuestas, etc. de tal manera que su funcionamiento pueda ser práctico y viable.

No obstante, confían en que el grado de implantación de las tecnologías requeridas y su conocimiento por parte de los usuarios facilitarían grandemente la transición.

La parte más compleja y menos resuelta aún sería la de definir un conjunto de procedimientos para la presentación eficiente de propuestas ciudadanas, su votación, la resolución de inconsistencias entre unas propuestas y otras, la forma de presentar y votar enmiendas a las propuestas base, etc. Apuestan por una definición progresiva de estas metodologías en paralelo a su crecimiento como movimiento político a la experiencia que se obtendrá con los primeros representantes logrados electoralmente en los diversos ámbitos políticos.

"Si dejan de gobernar los partidos... ¿quién pondrá en marcha las leyes, etc?"

Ante un sistema que propone sacar a los partidos políticos del poder y gobernar a base de propuestas ciudadanas, alguna gente plantea qué pasaría si nadie propone entonces nada o quedan temas importantes sobre los que no se hacen propuestas.

Ante esta objeción, Democracia Directa Digital responde lo siguiente: si un tema es verdaderamente importante y merece que un gobierno actúe, siempre habrá colectivos (sean los partidos tradicionales, o cualquier organización ciudadana) que harán propuestas de solución. Siempre ha sucedido así en el sistema actual y no hay razón para pensar que deje de ser así en el Sistema D3, sino todo lo contrario: cuando los ciudadanos vean que sus propuestas salen adelante, cada vez más ciudadanos y colectivos tomarán la iniciativa y presentarán sus propuestas.

"Los ciudadanos votarán influidos por los grandes medios de comunicación"

Esta objeción, relacionada con la clásica objeción del peligro de demagogia en la Democracia Directa, es la más seria según Democracia Directa Digital.

Si partimos de la constatación de que vivimos en democracias mediáticas (o quizás mejor dicho, mediatizadas), donde unas elecciones se pueden decidir por un debate televisivo o por la manipulación que haga una u otra cadena en beneficio o en contra de un determinado candidato u opción política, o donde los minutos que aparece ese candidato en TV importan más que el contenido de su programa electoral (marketing político), vemos que los medios son un pilar básico en el funcionamiento del sistema de DR actual.

Por otro lado, si se implanta el Sistema D3, pero los medios siguen en manos de grupos de poder, es previsible que hay un conflicto y que la mezcla de oligopolio informativo y populismo demagógico acaben dando al traste con la profundización democrática.

Hay que informar al ciudadano, o este no votará libremente. Informar, no manipular. Y para ello, nadie mejor que los propios ciudadanos. Si partimos de la premisa obvia de que la pluralidad informativa está en función del número de medios y del número de propietarios de los mismos (el extremo sería un medio propio por cada ciudadano), llegamos a la conclusión de que es necesario no sólo ampliar el número de decisiones posibles (sustituyendo la Democracia Representativa por la Democracia Directa) sino también el número de puntos de vista posibles (sustituyendo el oligopolio informativo por la máxima pluralidad posible).

Es decir, no usar la opción suiza (restringir la influencia mediática mediante la prohibición de la propaganda expresamente política en TV) sino una radicalmente opuesta: ampliar las posibilidades de hacer esa propaganda a todos los grupos, con independencia de su poder económico y de si disponen de medios de comunicación de su propiedad o no.

Las medidas que Democracia Directa Digital propone para alcanzar esa pluralidad, pasarían por la puesta en manos de los ciudadanos de espacios amplios y en horario destacado en las emisoras públicas de TV y radio, la creación de nuevas emisoras públicas dedicadas al debate y pedagogía políticas, y si no es posible su creación, la adquisición de espacios en emisoras privadas (o emisoras enteras), la potenciación de los medios libres (promovidos por entidades no lucrativas: ONGs, asociaciones vecinales, mediactivistas, etc.) tanto en radio como en TV, campañas de formación masiva para la expresión pública en Internet (cursos de manejo activo de la Red: edición de blogs y wikis, publicación de audio, imagen, vídeo, manejo eficaz del correo eletrónico, etc.). Estas medidas se comenzaron a concretar con una propuesta programática en la IV Asamblea General de D3.