Argumentos contra la Democracia Directa

De DemoWiki

A continuación exponemos los argumentos más comunes que se utilizan en contra de la Democracia Directa o su viabilidad. En cada uno de ellos exponemos otros argumentos que rebaten estas objeciones.

"La Democracia Directa no es viable técnicamente"

Hay quien justifica limitar el alcance de los mecanismos de Democracia Directa en que no hay forma de que los ciudadanos intervengan permanentemente en la mayoría o en la totalidad de las decisiones que constituyen la acción de un gobierno (sea este municipal, regional o estatal) más allá de un ámbito muy reducido (localidades con pocas decenas de vecinos y con gobiernos poco complejos, por ejemplo).

Sin embargo, la mera existencia de tecnologías como Internet y la telefonía celular, su bajo coste relativo y su casi total ubicuidad hoy en día en nuestras sociedades (con implantacions que llegan prácticamente al 100% en el caso de la telefonía celular) hace que una Democracia Directa de tal profundidad y extensión sea viable, según defiende los partidarios de la utilización profunda de la Democracia Electrónica, como por ejemplo el movimiento Democracia Directa Digital.

"Las sociedad actuales son demasiado complejas"

Curiosamente en 1890 los opositores a que se implantara la Democracia Directa en Suiza, utilizaban los mismos argumentos en contra de ella que se utilizan hoy en día: que los asuntos públicos de una nación moderna son demasiado amplios y complejos para dejarlos en manos de los ciudadanos, que sólo funcionaría a nivel local o rural, etc. Pero de hecho, si algo demuestra el caso Suizo es que la democracia directa es también posible en sociedades industriales complejas y altamente desarrolladas. Es muy ilustrativo que la mayoría de las críticas a la democracia directa que se hacen en todo el mundo fueron en su día utilizadas en Suiza para demostrar su imposibilidad.

"Los ciudadanos no están preparados"

Muy relacionada con la objeción anterior, tenemos la de quienes piensan que el ciudadano medio no está preparado para decidir sobre las cuestiones políticas (las cuestiones que afectan su vida diaria, en definitiva). Ante esto se puede responder que "si la política fuese una cuestión de mera competencia técnica, sobrarían los políticos, y en su lugar deberían gobernar los expertos". (JÁUREGUI, 1994)

"La Democracia Directa sólo puede funcionar en pequeños pueblos

La experiencia de la Democracia Directa ateniense (siglos VI-IV A.C.) demuestra que se puede gestionar una gran ciudad mediante una asamblea ciudadana, incluso sin hacer uso de las NTIC.

"La Democracia Directa caería en la Demagogia"

Un problema en el que están de acuerdo los objetores de la Democracia Directa y sus partidarios y que es imprescindible resolver para que funcione es el de los medios de comunicación y su influencia sobre el electorado. De hecho su resolución satisfactoria es una condición sinequanon para que cualquier sistema sea auténticamente democrático.

La solución a la cuestión de que el voto directo sea informado, viene de la democratización en paralelo de los medios de comunicación, lo que algunos denominan liberación de los canales de comunicación social.

Algunos grupos apuestan por medios de comunicación gestionados por los ciudadanos, en los cuales todos los grupos interesados en cada cuestión objeto de votación puedan expresar sus posturas de una forma abierta. Evidentemente si se elimina o mengua el poder de los partidos (el Sistema Representativo) pero siguen los medios monopolizados por los grupos de intereses empresariales, sería casi peor el remedio que la enfermedad. Así, por ejemplo la solución que propone Democracia Directa Digital en sus Sistema D3 vendría de la mano de emisoras de radio y TV municipales, portales dedicados al debate pre-votación, e incluso servicios telefónicos o presenciales de información al ciudadano donde escuchar las posturas de cada grupo.

"La gente es demasiado cómoda o no tiene tiempo para implicarse en decisiones políticas"

Se suele objetar que la gente no quiere complicarse la vida decidiendo constantemente el devenir de la política. Es una de las objeciones clásicas y más importantes a la Democracia Directa.

Los ciudadanos se ven requeridos a dedicar más tiempo a mantenerse informados de los asuntos políticos y a formarse una opinión sobre los que puede ser consultado en un referéndum. Sin embargo, se ha demostrado en las experiencias existentes de Democracia Directa, que en muchos casos los ciudadanos simplemente deciden abstenerse y delegar su decisión en los que sí participan. Es decir, el hecho de que no toda la gente quiera participar siempre no quiere decir que no vaya a haber siempre gente que quiera participar.