"Un asistente del eurodiputado verde reveló que cobraba de más para poder financiar el partido" (El País, 15-09-2007). Aunque este caso se refiere a un exceso de subvención oficial, revela bien a las claras que si la propia financiación oficial de los partidos está abierta a irregularidades, la financión directa anónima, personal, aún más opaca, es un universo sin más regla que la de la selva recaudatoria. La opacidad financiadora de los partidos ha pasado a ser un mal consentido considerado como necesario, en un intento de no cuestionar la mayor, es decir la supuesta necesidad de los partidos para el ejercicio democrático.
Tal condescendencia tiene en su argumento la negación de la tesis, pues no puede haber ejercicio democrático si quienes están encargados de ejecutarlo ni son ni funcionan ni se financian trasparentemente, pues en democracia la relación que se les supone a los partidos es con los ciudadanos y no con terceros. Esto no quita para que terceros entren en liza, pero aquí habría de imponerse la trasparencia, de modo que la ciudadanía estuviera informada puntualmente de qué relaciones y de qué cuantía tiene cada formación con terceros.
Es en este punto en el que los partidos actúan con un silencio vergonzante, que sólo rompen para exigir investigaciones bancarias en caso de partidos próximos a organizaciones terroristas. ¿Por qué es más peligroso democráticamente que un partido financie a una organización terrorista que desconocer la financiación de cada partido? Es aquí donde los partidos se han instalado pretendiendo que la opinión pública sólo exiga o espere cuentas para los casos de financiación terrorista, estableciendo así una peculiar cortina de humo.
Urge, en esta cuestión, una reforma legal que exiga transparencia en la financiación. REcibí de Francia un paquete postal hace unos días. En el Albarán, la empresa que me lo enviaba, hacía constar datos administrativos, entre ellos el capital social. Si una empresa con la que no tengo relación, informa - por ley, es cierto - de una cuestión interesante como su tamaño financiero, Por qué no con mayor motivo exigir a un gestor político que actúa por toda la sociedad semejante o mayor transparencia ?

