“Mientras la mayor parte de los que se dicen demócratas no decidan llevar a sus verdaderas consecuencias una real proporcionalidad electoral, la democracia interna de los partidos, el adecuado reparto de circunscripciones y una honrada distribución de los dineros públicos a todos, esta democracia —que tanto ha perjudicado a Izquierda Unida y a UPyDh y beneficiado a los menos numerosos nacionalistas— ha sido, es y será tongo”.
José Luis Balbín
La Clave Número 361, 16 de marzo de 2008.

Copio y traduzco una carta de los lectores, publicada en el diario gratuito gallego “De Luns a Venres” y firmada por un tal Cuartos:

La señora Democracia, hija del pluralismo político (artículo 1 de la Constitución de 1978), tras una dolorosa agonía, murió el 9 de Marzo a causa de un bipartidismo crónico. D.E.P. Los contrarios al pensamiento único les dan las más expresivas gracias a los votantes de partidos minoritarios por sus muestras de dolor.

Una gran muestra de retranca gallega que da en el blanco con lo que está pasando en este país.

Critica el diario El Mundo que Llamazares no dimita de su acta de parlamentario, a pesar de haber sido elegido por los ciudadanos, pues su permanencia en el parlamento supone “un freno a al renovación necesaria en Iu”. Y ahora recordamos los casos en los que los sabios periodistas que designan quien debe dimitir o no aún habiendo sido elegidos, parecen no mirar con el mismo prisma casos de políticos elegidos pero condenados. Tal puede ser el caso del alcalde de Ponferrada, condenado por acoso al que periodistas como Luis del Olmo, apoyaron en antena poniendo “la mano en el fuego” por su paisano. Condenado el acosador alcalde, el periodista que dicta leyes de democracia y critica en otros talibanismos, no vió quemada su mano como hubiera sido de esperar por aquello que se denomina ética y responsabilidad profesional.

Si la democracia iría al médico entre sus mayores males no diagnosticaría el bipartidismo, ya de por sí enfermedad grave, sino un tumor metastásico más letal: la tutela latigera que los medios y sus empresas ejercen sobre la democracia, inoculando en sus vasos sanguíneos una muerte lenta, casi imperceptible o demasiada imperceptible a veces, de letales consecuencias. RIP.

Un vistazo rápido a los resultados electorales permite descubrir como el sistema electoral perjudica obscenamente a votantes según donde residan. Casi con los mismos votos CIU tiene 11 escaños mientras IU tan sólo 2. Mal puede una democracia colgarse medallas con estos y otros perjuicios. El PSOE sube apenas 40.000 votos, IU baja casi 300.000, CIU pierde 100.000, Esquerra se deja la mitad de votos, el BNG gana 1.000, Coalición Canaria pierde casi 60.000 votos,en Euskadi el redentorio PNV pierde un cuarto de sus votos. Sólo el PP gana 400.000 votos.

Sospecho que los votos que se han perdido habrán ido en una pequeña porción al PP, pero en su mayoría se habrán quedado en el limbo de la insatisfacción. Estamos ante una abstención del 24,68% (dos puntos más que en 2004), es decir, ocho millones largos de ciudadanos, a los que se suman 400.000 que bien han votado nulo o en blanco.

El bipartidismo está erosionando la democracia y el sistema electoral ayuda enormemente. Sin una reforma de la ley se hace casi imposible que los partidos pequeños, iniciativas populares y ciudadanas tengan cabida representativa. El modelo español se está anquilosando en un juego de dos grises y los nacionalistas de las diferentes comunidades, es decir un juego de espejos donde la democracia se mira orgullosa pero deformada.

Los políticos aprovechan para mostrar su cinismo a la menor ocasión. Y los prestos soldaditos del ejército hipno-periodístico, siempre están ahí, a la caza de sus sagradas palabras. Pero como por la boca muere el pez, acaba viéndoseles el plumero a nada que uno escudriñe en el significado oculto tras su prestidigitación pseudo-demócrata. Así, Rodríguez Zapatero nos asegura con micro preinstalado y gestitos mitineros a pie de urna, que para hacer una España fuerte tenemos que tener una democracia fuerte, dejando claro que la democracia no es un fin en sí misma, sino sólo un camino para la fortaleza nacional (que debe ser la fortaleza de las grandes empresas españolas, intuyo). Además nos asegura que con las elecciones somos más soberanos, sembrando la duda de si esa primera persona del plural se refiere a los ciudadanos o a los que manejan el soberano cotarro, o sea, ellos. E Ibarretxe, ridículamente solemne, declina hacer declaraciones puesto que hoy quien tiene que hablar son los ciudadanos, dicho de otra forma: que el resto del año los ciudadanos no podemos hablar y son ellos quienes monopolizan poder, palabra y soberanía.

No bastaba el espectáculo de estas elecciones para poner al descubierto las obscenidades de cada partido, cuando ETA ha puesto la suya particular geométricamente más espectacular y obscena de cuantas haya, y todo un reflejo de la utopía política que defiende en aras de la libertad totalitaria.
El bucle en el que se repite la izquierda abertzale es de una fuerza inerte tal que cualquier salvajada que ETA cometa - aparte de su misma existencia - no causa la más mínima reacción de independencia. O, lo que es lo mismo, está tan vacío el principio democrático en la izquierda abertzale que en uno de sus últimos comunicados ETA recordaba orgullosa que es la vanguardia del movimiento independentista. Hay un punto final que se acerca para la izquierda abertzale, un punto final democrático que costará las vidas que los sicarios patriotas decidan a su utópico capricho, pero del que no escapará ni la obedecida vanguardia y los obedientes simpatizantes.

Qué duda cabe que en la degradación democrática que sufre Euskadi, ETA tiene una responsabilidad primordial y con consciencia la explota para degradar no sólo la democracia misma sino la convivencia entre los ciudadanos, objetivos ambos imprescindibles para justificar su propia existencia.

ETA es un ejemplo de cómo una esclerótica utopía puede desarrollar toda una serie de mecanismos a fín de someter al pueblo bajo una estricta praxis de vanguardia. su ideario trasciende en totalitarismo al modelo más totalitario de Estado posible: la vanguardia hace de tribunal, de policía, de ejército, de cuerpo recaudador, de orientador social. Y ello justificado por algo también por encima de los ciudadanos: el totalizador derecho histórico o el derecho del pueblo - de de cada cual- como un todo. Todo en nombre de la democracia para Euskalherria, donde aún queda obscenidad para rato.

Hoy me he sentido insultado como ciudadano cuando le he escuchado al líder del BNG, Anxo Quintana, decirles a los asistentes a un mitin algo así como “Vosotros dadnos el voto y dejadnos a nosotros que ya nos encargaremos de los proyectos y de las ideas”. No sólo pretenden los partidos acaparar el voto sino que nos llaman inútiles a la cara, incapaces de tener ideas o proyectos, que quieren acaparar o circunscribir sólo a lo que sus directivas (ni siquiera en conjunto de sus afiliados) tengan a bien inventar, en base a iluminaciones divinas, a su genialidad o a ignotos gabinetes y bufetes encargados de redactar leyes que no quieren que diseñen los ciudadanos ni locos. “Dejadnos eso a nosotros…” que vosotros no tenéis ni idea, le ha faltado decir.
El BNG ya tiene ideas por nosotros, ¡no hay de qué preocuparse!

Menos de los previsto y más de lo ya visto. El segundo show tuvo pocas novedades, aunque alguna de ellas significativa: la moderadora fue una convidada de piedra, y para ese papel hubiera sido mejor invitar a Gaspar Llamazares. Fue un partido de continúo peloteo de falsedades varias. Por ejemplo, Zapatero aludió a una ley del suelo bajo gobierno del PP que no llegó a ejecutarse; Rajoy acusó a Zapatero de apoyar la guerra cuando aseguró que EEUU no debía dejar Irak a su suerte.   Tampoco faltaron los golpes que dejaron al descubierto  mezquindades muy profesionales: a Rajoy le irritó que Zapatero comparara el número de muertos bajo las legislaturas de PP y PSOE, y probó el agrio sabor de su recurrida utilización de las víctimas del terrorismo.

Nadie habló de: pensiones, funcionamiento institucional y judicial, participación ciudadana, desarrollo democrático, reforma constitucional, recursos energéticos (qué pasará con Iberdrola, por ejemplo), tarifas de consumo, presupùestos. Y sin embargo estuvieron enfrentándose durante hora y media. Podrían seguir días y días. Lo han llamado debate. Lo llaman campaña.

Los partidos pequeños que en sus respectivas comunidades no lo son y gobiernan, continúan explotando su falsa dimensión para elaborar un discurso victimista y exento de responsabilidades. Esconden deliberadamente que como gestores y administradores del poder son los representantes del estado en las comunidades donde gobiernan y que las artimañas, alianzas y trabas que denuncian en los grandes partidos estatales son las mismas que ellos aplican en su espacio de poder. Resulta chocante oir al señor Erkoreka, del PNV hablar de la necesidad de su partido en la política esapñola. Su partido gestiona en Euskadi la famosa ley de dependencia. Los casos de ayuda urgente tardan entre seis y nueve meses en tramitarse. Esa es la eficiacia de la que el PNV no reponde en estas elecciones

Acaba de terminar el debate en TV entre los 3 principales líderes políticos gallegos. Lo más significativo del mismo, paradójicamente, estuvo antes de su comienzo. La presentadora del informativo de la noche, dio pie al programa especial con un clarificador “Que lo disfruten”. Es clarificador porque expresa perfectamente lo que es el debate partidista: un espectáculo. No se nos desea que ustedes se informen bien, que a ustedes les ilumine, que les sirva para decidir su voto con conocimiento de causa… no. Ya ni los propios medios se creen que esa sea la utilidad: sólo es un espectáculo más para el prime-time. De ahí también la insistencia con la TVG nos hablaba de la preparación, el escenario, los acuerdos sobre la forma… es decir, toda la atención en el continente y en la escenografía, y nada en el contenido. Esta es la política mediática, este es el espectáculo cuatrinanual de las elecciones partidistas.